800-PAVOR

Miedo: el perro negro que en cualquier momento tira a morder y no existe. Enfilo por la avenida principal de Chuao. Sabiendo que voy a llegar a la Roraima, la calle del Consulado. Que ironía, sigo pensando, que digo pensando, hablando en voz alta, para mi misma, para distraerme y no pensar en el perro negro que en cualquier lance tira a morder.

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Pensaba que en 1993 fui a la Gran Sabana por primera vez, y en otro de los desencajes a los que pertenezco, yo que no estoy pasada por las aguas bautismales, me postro y reverencio la huella de Dios al topar con el Roraima. Ni siquiera imagino que clase de orgasmo cósmico pueda ser horadarlo con mi huella. Apenas falta una esquina y luego cruzo a la izquierda, sacudo la mano del reloj, para apuntar certezas de que es ciertamente la izquierda. Leo en los cartelitos de metal que me nombran las esquinas, Roraima. He llegado, conozco tan bien la calle, he ido tantas veces, y me siento perdida.

Saco mi libreta de apuntes donde mi amiga Lucia García, Psicóloga Gestalista me anotó y subrayó en amarillo: “El miedo es una emoción inherente y necesaria en el ser humano, es el que nos hace estar alerta y defendernos de cualquier peligro”

Estaciono el carro a una distancia prudente de manera que desde el punto de mira de aquel que está de pie en la quinta Marina, ¿alguna vez lei el nombre? No pueda precisar desde donde vengo.  Descubro una parada estratégica para ver la quinta, pero decido regodearme en una mata de mangos, cargadita: hay verdes para cocinar, otros no tanto como para hacer el ceviche de mango pintòn, maduritos como para que corra el jugo por el antebrazo y después uno así escondido le pase la lengua. La voz de mi amiga me saca del enmimismamiento.

Vuelvo a sentir el perro negro.y la voz de mi auxilio gestalista: “Es dañino cuando nos paralizamos por el miedo, y normalmente es porque nos hacemos fóbicos a sentirlo. Imagínate viviendo, sin miedo a los ladrones, a los precipicios, a los leones, etc,,etc,”

Respiro hondo y me digo es sencillo : Buenos Días compañero, vengo a solicitar información, sobre el grupo Maceítos de Venezuela. Estoy a una cuadra y el hombrecito que antes fue compañero, tiene cara de desconfianza. Desde mi cerebro reptil ese que me protege, me envían una señal. Mi cuerpo enmimismado con los olores del mango, se vuelve contra mi y no obedece. Estoy rígida y sudo frìo. ¡No no puedo darme el lujo de exhibir la hipotensión de 11,8 que espectáculo, de ninguna manera! ¡Vete de aquí perro negro!

Recuerdo el himno que aprendí en el primer viaje…y la frase más emblemática “Y las tropas mercenarias apoyadas por los yanquis no pudieron vencer la revolución…” Media cuadra y la quinta que reza se dictan clases de danza y yoga se convierte en un santuario de verdad el sistema límbico es incontrolable. Evoco el capitulo segundo del cuadernito publicado por la editorial de ciencia sociales, en la Ciudad de la Habana. ¿Que debe ser un joven comunista? Perteneciente al libro el Che habla a la juventud, souvenir que repartieron durante la edición del XI Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes. La media cuadra se me alarga, es tan breve la distancia entre la casa donde hacen danza y yoga, y mi próxima parada quinta Marina. He venido apertrechada, junto al cuadernillo he traído organizadas, como dicen en el argot, clasificada la información que me da la vara alta, quiero decir aquella que me acredita como perteneciente y fundadora de Los Maceítos de Venezuela.

Medio oculta, aunque el vigilante del Consulado no parece estar pendiente de mi, me digo “ese compañero no tiene idea de quién era Maceo” Yo puedo hacer labor pedagógica y explicarle que fue un mambí, más o menos como Simón Bolívar, quiero decir un héroe revolucionario, el Titán de Acero, uno de los grandes del siglo XIX, que además fue hijo de Mariano Maceo, que era venezolano.

Podría comenzar diciéndole compañero vigilante usted ¿no conoce  la Brigada Antonio Maceo, a la cual el compañero Silvio Rodríguez le dedicó una canción? Mire le explicaría “Hay un màrtir Carlos Muñiz Varela, que asesinaron el 28 de abril de 1979, tenía 26 años, un año antes del primer viaje del Primer Contingente de Maceítos a Cuba. Por eso nos fundaron, o sea para irnos preparando, primero somos itos, porque tenemos menos de 18 años de edad, aun no nos hemos iniciado  y luego pasamos a las grandes ligas, a las de la Brigada” Brigada Antonio Maceo, que debía llamarse Brigada de Mambises Valientes Antonio Maceo. No lo de los Valientes es redundante, todos los mambises son valientes, dice el libro “ Hay que pensar en el futuro” donde una pionera llamada Tania lo cura todo con una medicina, panacea llamaban los griegos, el rojo aseptil.

El perro negro otra vez, pegado al pantalón. Ya solo me distancia una casa amarilla, que el día de la toma de la embajada, de la quinta Marino, apenas entró al tiro de cámara. Me provoca tocarles la puerta y preguntarles si hacen ruido, cuánta gente entra y sale. Me acerco, me arrepiento.

Pienso mejor en explicarle al compañero que el papá de René Pérez, el líder de la banda Calle 13, que dio un concierto en La Habana con Juanes, Miguel Bosè y Giovanotti, empericado hasta el ombilico del mondo, el que echa dedo cuanto canta y pone hocico de perro rabioso, era amigo de Carlitos al cual según los reportes asesinó la mano invisible del capitalismo salvaje, que encarna la reacción del exilio cubano. Un carro lo embistió por detrás una ráfaga, lo dejó en estado total de confusión, una de las balas le entró por la cervical, perdió el control, el carro se estrelló contra una cuneta, el asesino se bajó y le disparó en la frente. René Pérez es mi cuartada con sus franelas de Carlos Muñiz Varela, que es como Antonio Maceo. Pienso que es de muy mal gusto eso de ponerle a un grupo de cinco niños, que apenas si rozaban la adolescencia el nombre de un mártir al que ziquitrillaron a tiros. El caído fue el fundador de la Brigada Antonio Maceo, y de la agencia de viajes que permitía el visado y el arreglo de los papeles.

Lo mataron señor compañero, digo, no, señor camarada, señor funcionario. , cuando promovía los viajes de Puerto Rico a Cuba. Como nosotros era un agente de turismo, para que la gente fuera a Cuba, y no perdiera contacto con sus raíces, y las nuevas semillas  Casi cuando estoy a punto de franquear mis dudas, y ya le he dado una soberana patada al perro negro. Una camioneta negra y blindada, zumba como el proyectil que le cegó la vida a Carlos Muñiz Varela, de ella descienden dos hombres muy fuertes con lentes oscuros que se lanzan a tomar la calle y vienen guardando las espaldas de otro bajito, regordete con una guayabera color marrón no tabaco, no oscuro, marrón meconio, que me programan en los años 70. Se deslizan y el vigilante se tensa.

Me freno en seco, y el perro negro viene hacia mí, con más rabia, babeante. Apenas con un hilo de voz que empujo desde el diafragma para hacer mi presentación como la encarnación de los gloriosos maceítos. El compañero vigilante en swing habanero, por hoy no se reciben mas gente” Muy nasal y con la e en el cielo del paladar. Por hoy no atendemos mas genteee. Me doy media vuelta y de regreso a mi carrito, me topo con el mango para hacer mi ensalada. Sigo siendo una Maceito me digo.

 

 

 

 

 

 

 

 

La muchacha del malecón

Aquellos Ojos carmelita nunca alcanzaron a mirar hasta que rincón la llevaría el pedalear de su bicicleta.

Sus sueños en la lomita, en la que se sentaba en secreta ceremonia cruzaban el mar que la separaba de un nuevo horizonte, sin que ella pudiera tan siquiera sospecharlo.

Su destino de azúcar se fraguó en la caldera hirviente de unos cantos de libertad que le soplaron al oído a aquella pequeña y rubia, menuda como un silbido que se colgaría una vez una pistola al cinto.

Georgina Maria susurraba la hoz cuando cortaba la caña, Georgina Maria, Yoyi, yoyita, repetirían tantas veces aquello que la llevaron de la mano y la pusieron a enseñar en el alfabeto de las ilusiones ajenas.

Georgina Maria la los vestidos ampulosos, los tacones veloces, la del ali bar y Beny More callada y atrevida que un dia se fue con el hombre de la tierra del fuego.

Aquellos ojos carmelita conocieron otra tierra donde habría de sembrar canciones, amor y mañana, su mirada habia desembarcado en aquel arcoíris de loro reales y guacamayas, de joropo y de arepas, de esperanzas en vuelo.

Georgina Maria intento marcharse para regresar a su lomita pero la bicicleta celeste no estuvo lista.

Sus ojos carmelita se abrieron de nuevo y regreso a la vida y a los cumpleaños, todos los que le quepan, que los dias sonríen y la lomita siempre estará aguardando hasta cruzar el mar haciéndose  ilusión de un sueño de espuma que arropa a la muchacha del malecón.

FELIZ CUMPLEAÑOS MADRE AMADA

SANTIAGO GAMBOA: El cuento chino de un escritor colombiano

Yoyiana Ahumada

Viajero impenitente, pasó en vuelo rasante por Caracas, para asediarla con la “impostura” de su más reciente novela. Pertenece a los nuevos stars writer de América Latina que entre otras afinidades reivindican la novela negra y aborrecen el realismo mágico. Representada por pesos pesados como Mario Mendoza-ganador del Premio Biblioteca Breve Seix Barral 2001- Jorge Franco, Germán Castro Caicedo entre otros. Nació en plena guerra fría en el país que la vive en caliente y creció junto a la muerte de las ideologías. Pareciera que la miel del éxito lo baña en su exilio voluntario en Roma donde vive y escribe sin remedio.

Angustiado por no haberse aplicado la vacuna contra la fiebre amarilla, requisito para su próxima parada en Kenya, en carrera, con un sello más en su pasaporte, arribó a Caracas. La pata de su lente sujeta por una cinta plástica, alivia su mirada aquejada por “cuerpos flotantes”-una cierta anomalía visual, que dibuja un celaje de las formas, ¿tendrá que ver con el oficio de alterar la realidad desde la ficción? La barba al descuido y una melena rebelde dibujan la perfecta imagen del intelectual de los años 60 que completa su residencia y estudios en Europa donde estudió filología Hispánica en la Universidad Complutense en Madrid, Literatura Cubana en la Sorbona, en fin un escritor al estilo del boom, pero antiboom. Parricida al fin, se atreve a criticar Rayuela.

– Aprendí a leer y a querer la literatura a través de ellos que escribieron una América Latina distinta, que les planteó otros temas de elección estética. El que nos tocó, es un continente más urbano, la mayoría de gente vive en ciudades que son las megalópolis del tercer mundo con inmensas ollas de riqueza y de pobreza; por eso la novela está más cerca de la realidad, aun cuando hable de temas históricos. La generación del boom( Julio Cortázar, Mario Vargas Llosa, Gabriel García Márquez) a mí y a muchos escritores de mi generación, nos agarró muy jóvenes y por eso tuvimos una distancia saludable, ellos ya son clásicos, no son contemporáneos.

Cortázar, Vargas Llosa, García Márquez, intentaron narrar un continente y fundarlo a través de la palabra. Era el compromiso.

-Creo en la literatura comprometida con una moral, con un compromiso ciudadano. El escritor debe ser una conciencia crítica al servicio de la comunidad en la que vive.

Trazas firme de una formación orientada hacia la búsqueda del hombre nuevo, hijo de profesores universitarios, el arte del compromiso: seamos realistas soñemos lo imposible

-…Casi toda la cultura del siglo XX es de izquierda. Los escritores y poetas tendían hacia ese lugar en contra del fascismo y las dictaduras en general, después vino el neoliberalismo y las distancias entre izquierda y derecha se desdibujó y la civilización inventó el centro. La izquierda es la cultura, la civilización, la derecha es natural: el egoísmo, el individualismo, mientras que la izquierda es lo que el hombre debe construir porque no le es inherente: la solidaridad, la generosidad…

Su experiencia lectora se le hizo estrecha, quería ser protagonista de esos mundos que le ofrecían Salgari, Dickens, garcía Márquez, Graham Greene, Joseph Conrad en fin, les cambiaba los finales a los relatos y añadía capítulos, quería multiplicar esa experiencia lectora en otros, saberse leído por ojos anónimos, que no los de sus amigos, como su personaje de la novela Chouchén Otálora, el eterno escribidor que se autofinancia sus publicaciones.

¿Cuándo se supo escritor?

-Cuando logré terminar mi primer manuscrito Paginas de Vuelta en 1993 en París. Haber llegado hasta allí después de cinco años fue un gran logro. Faltaba la lectura de terceros, pero ahí me sentí escritor. Por cuestiones de trabajo, me ha tocado volver sobre esa novela y me quedé sorprendido, escribía bien¡

¿El oficio le ha recogido el miedo y le ha soltado la mano?

-Echo en falta la frescura y la naturalidad con las que escribía 6 ó 7 años atrás… Hoy soy más precavido, pero el miedo sigue intacto, la fragilidad frente a lo que uno siente…Mis libros anteriores no me dan ninguna seguridad para el siguiente.

RECUADRO

¿En qué pues, consiste la situación del escritor secundario, sino en un solo y gran repudio? El primer y despiadado repudio se lo aplica el lector común, que terminantemente se niega a gozar de sus obras. El segundo e infame repudio se lo aplica a su propia realidad que el no supo expresar, siendo copiador e imitador de los maestros. Pero el tercer repudio y puntapié, el más infamante de todos, viene de parte del Arte, en el que quiso refugiarse, y el cual lo desprecia por incapaz e insuficiente. Y esto ya colma la medida del oprobio. Aquí empieza ya la completa orfandad. Witold Gombrowicz , Ferdydurke

La novela de marras Los Impostores, da cuenta de tres personajes que fingen ser lo que no son, simulan una vida y una grandeza que los lleva a “vivir sus quince minutos de fama” de un modo bastante sui géneris , tras un manuscrito de una secta secreta que sobrevive en la clandestinidad de Pekín : un profesor de literatura que quiere ser escritor y finge serlo, otro que busca la quinta esencia de la palabra y el otro es un periodista que quiere escribir pero no tiene talento.

¿Todo escritor es un impostor?

En la medida en la que se disfraza de personajes, de ciudades, de situaciones es una impostura, pero no del engaño que es un delito, sino de la impostura de la ficción

Un escritor es un perpetuo exiliado

– Un perpetuo aguafiestas como decía Vargas Llosa, cuando tiene una cierta responsabilidad, necesariamente tiene que observar las cosas desde un lugar apartado. No es un genio, es un hombre común y corriente.

Colombia rota a Madrid, a París que es una fiesta, ¿a cada ciudad un libro?

Más o menos. Perder es cuestión de método, transcurre en Bogotá, pero a partir de Vida feliz de un joven llamado Esteban, comienzo a distanciarme: las historias transcurren en otro país donde siempre hay un personaje colombiano en Vida….. una parte es en Madrid y la otra en París, y la más reciente Los Impostores, la historia transcurre entre Europa, Estados Unidos y principalmente China. Pero yo soy colombiano y escribo como colombiano, y vivo el mundo como colombiano, aunque no viva en mi país; la nacionalidad no es un ejercicio de asistencia obligada.

Rituales de escritura

Santiago Gamboa se despereza como a las 11:00 de una mañana calurosa de Roma. Hojea la prensa, y se sirve una taza de café, compañera inseparable de sus andares en bata de casa por su departamento. El computador encendido ad infinitum, lo vigila silencioso, el camina, la historia se construye y deconstruye en su cabeza “en realidad-afirma- escribir es pensar”

Una necesidad de expresión incontenible lo domina, una búsqueda por indagar en torno a temas que lo tocan: las relaciones humanas, el amor, la lealtad, por eso mis personajes son sencillos, arrancados de la cotidianeidad. “Y encontrar literariamente, razones para comprender mejor lo que me alivia y lo que me frustra”

Cabrujas por siempre

Yoyiana Ahumada L

cabrujas_290“No hay fanfarrias solemnes”, diría con su voz de cochinito ronco, el sonido que según Carolina Espada, su prima y colega, tenía su risa. Lo figura uno haciéndose presente en uno de sus entrañables artículos del sábado o el domingo-según el diario para el que prestara sus ideas- al hacer un lance con la “amenaza” de recibir un homenaje; ser nombre para un premio, una plaza, o un teatro.

Le habría causado escozor, un libro con su producción intelectual, pero era una tentación irrefrenable la de hurgar e intentar hallar un hilo conductor, en ese cuerpo de ideas que Tulio Hernández llamó sociología de los sentidos, donde danzan la teatralidad que signa toda su obra, la máscara y la implacable piedad con la que descifró al país.

Desde que en 1992 se recogiera en una afortunada publicación de Monte Ávila Editores, una selección de los artículos de Cabrujas publicados en el Diario de Caracas , en la columna dominical llamada El País según cabrujas-varios de los cuales han sido reeditados en esta compilación-; la extraordinaria producción cabrujiana, estuvo dispersa, y sólo era posible seguirle el paso en la lectura acudiendo a su columna de prensa documentado en las pocas hemerotecas que existen en el país, o desde un generoso préstamo de los archivos de algunos empeñados coleccionistas, investigadores y nostálgicos de su pluma.  En 2004, cuando ya el país lloraba el vacío de su ausencia, esta editorial tuvo a bien coeditar las sesiones de un taller de la telenovela: Teoría y Práctica de la Telenovela, que impartió para el Instituto de Escritores Creativos Icrea y lleva por titulo Y Latinoamérica Inventó la telenovela en el que quedó plasmada su ars poética macerada a lo largo del oficio de escritor de telenovelas que como sabemos le dio un giro a este género en el continente.

A continuación se recorren los primeros devaneos del Cabrujas cronista que comenzó a perfilarse en los años 70 en la revista Punto en Domingo, un suplemento literario del Periódico Punto, órgano de difusión la línea política del Movimiento al Socialismo, y que nació gracias a la generosa donación de Gabriel García Márquez del Premio Internacional de Novela Rómulo Gallegos, obtenido por esa cosmogonía latinoamericana llamada Cien años de Soledad. Llevado de la mano de Bayardo Sardi, empezaría a pergeñar los códigos reconocibles a lo largo de su trabajo periodístico: el desenfado, el humor, memorias personales y su profundo compromiso con el acontecer político del país, al decir de Manuel Felipe Sierra, cultiva la crónica de autor con un regusto por Venezuela, sus gente y el futuro del proyecto de país.

Detrás de Punto en Domingo, firmado bajo el pseudónimo de Sebastián Montes, entrará en 1978 al staff de redactores de El Sádico Ilustrado, semanario humorístico dirigido por Pedro León Zapata, donde a partir del cuarto número apareció la firma de quien ya ostentaba una importante producción teatral con nueve piezas estrenadas, otras tantas dirigidas, el recuerdo inolvidable de su trabajo como histrión y la militancia en esa cofradía que arrojó la modernidad al teatro venezolano primero desde el Teatro Universitario y luego en la llamada Santísima Trinidad junto a Isaac Chocrón y Román Chalbaud en el Nuevo Grupo. Sigue leyendo