Cabrujas por siempre

Yoyiana Ahumada L

cabrujas_290“No hay fanfarrias solemnes”, diría con su voz de cochinito ronco, el sonido que según Carolina Espada, su prima y colega, tenía su risa. Lo figura uno haciéndose presente en uno de sus entrañables artículos del sábado o el domingo-según el diario para el que prestara sus ideas- al hacer un lance con la “amenaza” de recibir un homenaje; ser nombre para un premio, una plaza, o un teatro.

Le habría causado escozor, un libro con su producción intelectual, pero era una tentación irrefrenable la de hurgar e intentar hallar un hilo conductor, en ese cuerpo de ideas que Tulio Hernández llamó sociología de los sentidos, donde danzan la teatralidad que signa toda su obra, la máscara y la implacable piedad con la que descifró al país.

Desde que en 1992 se recogiera en una afortunada publicación de Monte Ávila Editores, una selección de los artículos de Cabrujas publicados en el Diario de Caracas , en la columna dominical llamada El País según cabrujas-varios de los cuales han sido reeditados en esta compilación-; la extraordinaria producción cabrujiana, estuvo dispersa, y sólo era posible seguirle el paso en la lectura acudiendo a su columna de prensa documentado en las pocas hemerotecas que existen en el país, o desde un generoso préstamo de los archivos de algunos empeñados coleccionistas, investigadores y nostálgicos de su pluma.  En 2004, cuando ya el país lloraba el vacío de su ausencia, esta editorial tuvo a bien coeditar las sesiones de un taller de la telenovela: Teoría y Práctica de la Telenovela, que impartió para el Instituto de Escritores Creativos Icrea y lleva por titulo Y Latinoamérica Inventó la telenovela en el que quedó plasmada su ars poética macerada a lo largo del oficio de escritor de telenovelas que como sabemos le dio un giro a este género en el continente.

A continuación se recorren los primeros devaneos del Cabrujas cronista que comenzó a perfilarse en los años 70 en la revista Punto en Domingo, un suplemento literario del Periódico Punto, órgano de difusión la línea política del Movimiento al Socialismo, y que nació gracias a la generosa donación de Gabriel García Márquez del Premio Internacional de Novela Rómulo Gallegos, obtenido por esa cosmogonía latinoamericana llamada Cien años de Soledad. Llevado de la mano de Bayardo Sardi, empezaría a pergeñar los códigos reconocibles a lo largo de su trabajo periodístico: el desenfado, el humor, memorias personales y su profundo compromiso con el acontecer político del país, al decir de Manuel Felipe Sierra, cultiva la crónica de autor con un regusto por Venezuela, sus gente y el futuro del proyecto de país.

Detrás de Punto en Domingo, firmado bajo el pseudónimo de Sebastián Montes, entrará en 1978 al staff de redactores de El Sádico Ilustrado, semanario humorístico dirigido por Pedro León Zapata, donde a partir del cuarto número apareció la firma de quien ya ostentaba una importante producción teatral con nueve piezas estrenadas, otras tantas dirigidas, el recuerdo inolvidable de su trabajo como histrión y la militancia en esa cofradía que arrojó la modernidad al teatro venezolano primero desde el Teatro Universitario y luego en la llamada Santísima Trinidad junto a Isaac Chocrón y Román Chalbaud en el Nuevo Grupo.

Como corpus central del libro aparece una selección de los artículos de El Diario de Caracas en su columna El Pais según Cabrujas desde 1988 hasta 1994, y uno adicional de El Nacional que recorre la democracia cuarto republicana y se asoma a las primeros trazas de la llamada quinta república.

Un hombre que creyó en la palabra escrita como compromiso de vida, no se limitó a los artículos de prensa, y junto a la obra dramatúrgica -más de catorces piezas de teatro- produjo una suerte de ensayos libres,  que han sido recogidos en diversas publicaciones y preservados hoy en día, fundamentalmente, por las páginas web y los blogs. Esas grandes gavetas de la memoria contemporánea, han permitido rescatar textos culturales de las dimensiones del Estado del Disimulo (entrevista realizada por el equipo de la revista-trimestral- Reforma y Estado para la COPRE en 1988) ; donde se plantea la naturaleza del Estado que hemos recibido como herencia los venezolanos: El Estado como resultado de la idea o concepto del caudillo de turno,  que al erigirse como un edificio teologal del deber ser, provoca la distancia abismal con las necesidades del individuo obligándolo a disimularlas.

En 1994 es invitado a dictar una conferencia en el marco del evento para una cultura del trabajo organizado por Sivensa en el Ateneo de Caracas: La viveza criolla destreza o mínimo sentido del humor. Allí desarrolla otra de sus miradas fundamentales sobre el país: el país campamento, el país prescindible ¿Portátil? , a la vez que se enraíza en la tradición del pensamiento positivista  cuando alude a la tara de “los tres odios” que componen nuestra trama cultural: el indio, el negro y el blanco” y el aporte de cada ellos a la conformación del imaginario de riqueza que tiene el venezolano.

En ese permanente ejercicio dialéctico demoledor de ideas decimonónicas y preestablecidas sobre las representaciones simbólicas, Caracas aparece como escenario favorito para dilucidar la falta de vocación de una ciudad cuyo máximo ícono es el escombro, que lo persigue desde su Catia natal “mientras tanto y por si acaso”  en el ya mencionado texto La ciudad escondida publicado por Oscar Todtman y la Fundación Polar en 1990.

En pasajes menos conocidos como Mi siglo XX, editado por vez primera en Balance del siglo XX por Grijalbo y la Fundación Herrera Luque (1996) se empina para deconstruir todos los emblemas de modernidad y apunta el enmascaramiento de la Venezuela rural a la petrolera; el fracaso histórico del redentorismo y una idea que tiñe todo su pensamiento: el barroco latinoamericano como una elucubración de la realidad que nos imposibilita expresarnos, entendernos y cuya representación simbólica produce el signo de frustración en  nuestro devenir histórico: “la tragedia latinoamericana es tan parecida a la realidad que se convierte en una comedia…”

En el capitulo de los Textos Esquivos Dos entradas para Tosca sirven para contar el nacimiento de la pasión operática que sostuvo Cabrujas durante toda su vida y lo llevó a ser director, y a tener el programa Opera Dominical durante 8 años en Radio Nacional de Venezuela. Escribía los libretos y producía su espacio donde cada domingo plasmaba su profunda erudición en un formato teatral, desenfadado y extraordinariamente ocurrente. En Gua Chico, el sainete le permite una vez más disertar sobre la construcción del imaginario cultural latinoamericano al cual no le fue destinado el carácter sublime de sus representaciones y será reinterpretado tanto sus obras como en sus piezas periodísticas.

Dos entrevistas cierran esta selección un realizada por Milagros Socorro en Un gallo plantado en el escenario(Diario de caracas 1994) diserta sobre el gesto cultural impreso en la representación de un actor. Y Conversaciones con Medio país donde el doctor Rafael Arraiz  Lucca recoge la reflexión de un venezolano imprescindible que además produjo uno de las polémicas más abundantes y arduas sobre la figura del Libertador, a lo largo de 1986 y 1987.

El paisaje de la venezolanidad dibujado por Cabrujas a lo largo de su existencia, desplegó un cuerpo de ideas cuya vigencia al dia de hoy en pleno siglo XXI siguen siendo claves para descifrar el paulatino fracaso del país en su intento por buscar un derrotero colectivo. Numerosas voces del país político, intelectual y cultural recuerdan su impronta y se hacen eco de este volumen que recoge las impresiones de una de las intelligentzias más complejas y brillantes del siglo XX venezolano.

Fuente: El mundo según Cabrujas (prólogo):
AUTOR: José Ignacio Cabrujas
EDITORIAL: Alfa Editorial, C.A.
FECHA: Abr 2009
FORMATO: 15 x 22,5 cm
ENCUADERNADO: Rústico
[El mundo según Cabrujas, una recopilación de los ensayos publicados y conferencias dictadas por José Ignacio Cabrujas, a cargo de Yoyiana Ahumada]
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3 comentarios el “Cabrujas por siempre

  1. carmen dice:

    Que bueno que hayas comenzando tu blog. Te felicito y auguro muchos textos sabrosos para compartir.

  2. ¡Qué grata sorpresa conseguirse a una cabrujeana legítima!
    He leído todo lo que me he conseguido de Cabrujas desde los tiempos en que escribía en El Diario de Caracas. Leí sus más publicitadas obras de teatro y sólo he podido disfrutar de la representación de El día que me quieras… Traté de escribir como él en mis primeros garabateos… en síntesis me siente de ese país, de El país según Cabrujas…
    Abrazos,
    Jairo

    • yoyiana dice:

      Pues aqui me tienes 12 años trabajándolo: desde mi tesis hasta espectáculos. Desde ensayos hasta conferencias. A la orden y con nueva publicacion. Saludisimos. Gracias por tu interés. Bienvenido

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